Finanzas e Inversiones

Coyuntura de macroeconomía y finanzas internacionales

Las acciones internacionales registraron una semana más de pérdidas en EEUU, continuando con su racha negativa ante el temor a que la inflación lleve a que los consumidores redujeran su gasto discrecional, alimentando la hipótesis de una recesión próxima.

En su punto más bajo del viernes, el índice S&P 500 alcanza una baja de 20,9% desde su máximo de enero, superando el umbral del 20% que determina la existencia de un mercado bajista y situándose de nuevo en niveles vistos por última vez en febrero de 2021.

Los índices Dow Jones (-2,90%) y NASDAQ (-3,82%) no se quedaron atrás y acompañaron con fuertes caídas. El resultado para los índices de otras geografías fue mixto, con caídas en Europa (-1,23%) y mejor suerte en Japón (+1,18%), Brasil (+1,46%) y China (+2,02%) En EE.UU., los decepcionantes resultados de ganancias e ingresos de varios de las principales empresas de comercio minorista del país parecieron alimentar el sentimiento negativo reinante en los participantes del mercado.

El movimiento dramático se vio en las acciones de la compañía Target, que cayeron aproximadamente un 25% después de que los beneficios fueran inferiores a las estimaciones del consenso en casi un tercio, lo que la empresa atribuyó a una combinación de menores ventas de artículos discrecionales, como los televisores, y mayores costos.

Los resultados de Walmart, Lowe’s y Home Depot también quedaron por debajo de las expectativas. Aparte del impacto en los márgenes de beneficio, los inversores se ven preocupados por la posibilidad de que los grandes minoristas se vieran obligados a trasladar en los próximos meses el aumento de los costos de los insumos a los clientes, lo que mantendría una inflación elevada.

Los datos económicos de la semana ofrecieron señales contradictorias sobre la inminencia de una recesión y la reacción de los mercados a los datos fue también ambigua. La economía de la eurozona, por su parte, fue más resiliente de lo que se pensaba en el primer trimestre.

El crecimiento del producto bruto interno (PBI) se revisó al alza hasta el 0,3% secuencial, desde la estimación anterior de 0,2%. Aun así, la Comisión Europea recortó su previsión de crecimiento del PBI para 2022 al 2,7% desde el 4,0% y elevó su estimación de la inflación al 6,1% desde el 3,5% para reflejar el aumento de los precios de la energía.

La recuperación económica de Japón fue menor que la de sus homólogos mundiales, ya que el PBI del país se contrajo un 1% trimestral anualizado durante los tres primeros meses de 2022.

Entre los factores que explican la contracción se encuentran el deterioro del comercio, ya que los precios de las importaciones se dispararon, y la depresión del gasto de los consumidores debido a las restricciones impuestas por el coronavirus.

El Banco de Japón (BoJ) ha dicho en repetidas ocasiones que continuará con su enorme estímulo monetario para apoyar la recuperación post-pandémica; es probable que los datos relativamente débiles del PBI refuercen esta postura.

La inflación superó el objetivo del 2,0% del Banco de Japón en abril, ya que el índice de precios al consumo subyacente aumentó un 2,1% con respecto al año anterior.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba