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Cuatro emprendedores que transformaron el reciclaje de plástico en negocio

Martín Vázquez, Elisa Insua, Marcos Aliaga y Fabiana Gadano expusieron sus proyectos y contaron cómo convirtieron en un éxito su compromiso con el reciclado

Cuatro oradores tienen solo cinco pisos en un ascensor para vender su proyecto y dar un discurso ágil y rápido. Esta práctica, conocida como elevator pitch, se recreó en el marco del evento de Sustentabilidad: Capítulo 8 de LA NACION, donde José Del Rio, secretario de Redacción del diario, se subió al ascensor con Martín Vázquez, Elisa Insua, Marcos Aliaga y Fabiana Gadano.

A todos ellos los unen dos cosas: el emprendedurismo y el compromiso por crear un mundo mejor a través de sus proyectos sustentables. Desde utilizar el plástico para crear joyas de arte contemporáneo, hasta utilizar las redes de mar para crear unos anteojos.

Los anteojos “antimoda” creados con plástico reciclado

El ingeniero industrial Martín Vázquez fundó Qualia Eyewear, un emprendimiento cuyo fin es crear anteojos, que son denominados “antimoda”. Los lentes son atemporales, cuentan con un diseño clásico, son de buena calidad y se fabrican a base de plástico reciclado y de redes de pesca que son recuperadas en el Mar Argentino.

“Me di cuenta de que la contaminación plástica es uno de los grandes problemas y decidí enfocarme en eso al 100%. Fabriqué dos máquinas caseras de reciclaje de plástico y me di cuenta de que quería hacer un emprendimiento basado en eso”, expresó el ingeniero.

Los primeros prototipos no salieron como lo esperaba, tenían fallas de dimensiones y eran poco estéticos, según su creador. Pero, con el paso del tiempo, fue ganando experiencia y en 2023 facturó US$250.000. Además, busca posicionarse como la primera marca de anteojos para luego regionalizarse por el país.

Vázquez explicó cómo reciben los usuarios un par de anteojos fabricado con materiales reciclados: “Al principio a la gente le cuesta percibir la calidad del anteojo, pero cuando le llegan a su casa se lleva una grata sorpresa”.

El emprendimiento lleva más de 20.000 kg de redes reciclada y plantó más de 1000 árboles.

¿La fusión del arte y la economía existe?

Para la artista plástica Elisa Insua, la fusión entre la economía y el arte es una realidad. Ella estudió Economía Empresarial y hoy en día plasma la economía en sus obras de arte realizadas con materiales de descarte.

Empecé a crear collages, esculturas y objetos en el altillo de mi abuelo. Luego, me mudé a talleres compartidos con otros artistas, porque sino el trabajo se vuelve solitario”, expresó la artista plástica. “La finalidad de mis obras es que cuando el usuario vea una de ellas se pregunte: ‘¿hasta qué punto necesito comprar tantas cosas? ¿A dónde va lo que se tira? ¿Cómo se desecha?’”.

Lo más difícil de ser artista para Insua es la soledad y también cuestiones de logística, ya que las obras que realiza son de aproximadamente 100 kg, contó. Sin embargo, agregó que la creatividad de sus obras de arte viene de “todos lados”: del boca a boca, de la calle cuando ve imágenes y de la teoría económica. De hecho, transformó en una obra de arte el índice de inversión S&P 500 de la Bolsa de Nueva York.

Otra cuestión que le atrae del arte es que comprende cuestiones infinitas, y la economía cuestiones finitas. Por último, la artista concluyó: “El ser humano en su afán de creación, crea y destruye”.

Un cepillo de dientes “ecofriendly”

Marcos Aliaga es emprendedor detrás de Meraki Sustentable. “Haciendo surf nos encontramos en el agua con muchos residuos y nos despertó la chispa de que algo teníamos que hacer con eso”, explicó.

Como Elisa Insua, que mezcló el arte con la economía, Aliaga combinó el surf con los negocios. Su premisa es que para querer algo, primero hay que conocerlo. “Tenemos que acercarle la naturaleza a la gente y una vez que la conozca, lo va a querer cuidar”.

Es por eso que empezó a crear productos de cuidado personal, como un cepillo de dientes de bambú o una pasta de dientes con contenidos “altamente reciclables”.

Tal como le sucedió al creador de los anteojos reciclados a base de plástico, Aliaga también debió pasar por distintas etapas para adaptar su creación. Para reemplazar la pasta de dientes tradicional que tiene contenidos altamente contaminantes, creó unas pastillas que debían ser mordidas para que actúen como un dentífrico. “Ahí nos dimos cuenta de que estos productos que nosotros creamos tienen que ofrecer la misma funcionalidad que el que venimos a reemplazar y tienen que ofrecer la misma experiencia”, detalló.

En sus primeros dos años llegaron a reemplazar 20 toneladas de plástico y para el periodo 2023/2024 buscan alcanzar las 90 toneladas de plástico reemplazado. Además, proyectan facturar durante este año US$1.200.000.

Las joyas también pueden tener materiales reciclados

La artista, diseñadora industrial y curadora de artes Fabiana Gadano también realiza arte a través de plásticos y piezas recicladas. Más específicamente, Gadano crea piezas de joyas contemporáneas con material reciclado.

Tal es el caso que la artista mostró durante la entrevista un anillo que creó con una botella de lavandina. “Yo aplico técnicas de la joyería y las trabajo en los plásticos”, dijo. Al igual que el resto de los emprendedores, Gadano mezcla dos universos: su técnica de joyería y el afán por reciclar desechos.

Transformo el plástico y construyo piezas de joyería contemporánea gracias a mi formación más tradicional”, dijo. De manera similar a Elisa Insua, esta artista a lo largo del tiempo detectó que el mundo estaba atravesando problema de contaminación y eso “quiso de alguna manera expresar” a través de los materiales transformados.

Para concluir, la artista dijo que la joyería contemporánea es un campo que se está “disputando dentro del campo artístico”. Y al igual que Elisa Insua, ambas exponen sus obras en otras partes del mundo.

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