Cuba abre áreas de la economía al sector privado
El gobierno cubano acusa a Estados Unidos de intensificar la presión económica y política, responsabilizándolo por la crisis actual y reafirma su disposición a dialogar sin ceder en su soberanía.

Cuba anunció este miércoles la apertura a los privados de amplios sectores de su economía como estaciones servicio, farmacias y las energías renovables, semanas después de que el Parlamento aprobara un paquete de medidas a favor de la economía de mercado en el marco de la creciente presión de Washington sobre la isla.
Distribución de combustible, servicios farmacéuticos y ópticos, residencias de ancianos, terminales de pasajeros y carga, instalaciones portuarias, importación de vehículos, energías renovables, y operaciones petroleras y mineras (bajo ciertas condiciones): ramas enteras de la economía están ahora abiertas al sector privado, según comunicados oficiales difundidos por los medios estatales. El gobierno cubano redujo drásticamente el número de actividades prohibidas a las empresas privadas, después de que el Parlamento aprobara el 18 de junio el paquete de 176 medidas a favor de la economía de mercado.
Bajo control estatal
La atención sanitaria seguirá siendo una responsabilidad del Estado y la actividad médica continúa garantizada a la población cubana con servicios hospitalarios gratuitos, precisaron los medios estatales. La educación, otro de los pilares de la revolución cubana que ha sido severamente castigado por la crisis económica, también continúa siendo competencia del sector público, aunque con una apertura para guarderías, clases de idiomas y tutorías. Otros sectores que permanecen bajo control estatal incluyen la seguridad y la defensa, así como la industria del tabaco.
Al anunciar las reformas, el gobierno también aseguró que aceleraría la aprobación de las pequeñas y medianas empresas que autorizó en 2021. Según las autoridades, más de 15.000 pequeñas y medianas empresas funcionan en la isla, cifra que refleja un impulso reciente al proceso de aprobación de estos negocios, que emplean a más de un tercio de la población activa.
Estos anuncios a favor de una economía de mercado marcan un punto de inflexión histórico para Cuba y su economía socialista de planificación centralizada, que lleva años sumida en una profunda crisis, agravada por las sanciones de Washington. El presidente estadounidense Donald Trump aplica una política de máxima presión sobre este país de 9,4 millones de habitantes.
Al embargo económico vigente desde 1962, el mandatario republicano sumó en enero un bloqueo petrolero de facto y una batería de sanciones adicionales contra empresas y dirigentes cubanos, que ha llevado a la economía cubana al borde del colapso, con cinco apagones generalizados en lo que va de año, así como escasez de alimentos, combustible, agua potable y medicinas. Trump afirma que Cuba, situada a 150 kilómetros de las costas de Florida, representa “una amenaza extraordinaria” para la seguridad nacional de Estados Unidos y ha amenazado en varias ocasiones con tomar el control del país.
La respuesta cubana
Por su parte, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, denunció en las últimas horas que Estados Unidos busca con su presión y coerción sobre la isla provocar el mayor castigo posible a la población para forzar su rendición. En su intervención ante el pleno de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), el funcionario advirtió: “Pese a la hostilidad estadounidense, la bandera revolucionaria de Cuba no se plegará jamás, ni siquiera ante una intervención militar”.
“Afrontaremos los riesgos que sean necesarios cuanto tiempo sea necesario”, añadió el canciller cubano, quien puntualizó que de ello dependerá la independencia, la revolución y el socialismo de la nación caribeña. También lamentó que Washington busque reforzar al extremo la guerra económica y el castigo colectivo contra Cuba con el bloqueo petrolero, impuesto desde enero, y las oleadas de sanciones de las últimas semanas, incluidas medidas secundarias contra empresas extranjeras.
El canciller enfatizó que Cuba tiene el deber y el derecho de rechazar y enfrentar la agresión de Estados Unidos incluso con las armas, si el país es agredido militarmente. “El Gobierno cubano tiene la disposición de encontrar soluciones a las diferencias bilaterales de La Habana con Washington y conversar con Estados Unidos sobre bases de respeto y con total y completo respeto a las prerrogativas soberanas de cada parte”, aclaró. “Seguimos aspirando a la eventual posibilidad de una relación respetuosa y constructiva con el voraz vecino del norte”, añadió Rodríguez, quien resaltó que la isla no es una amenaza para EE.UU. ni desea ser adversario o enemigo de Washington porque tiene vocación de paz.
El domingo el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, comparó acusó al gobierno de Trump de aplicar una “política genocida” contra la isla que busca apropiarse de todo el país. El mandatario hizo estas declaraciones en Pinar del Río (oeste), en el acto político del 73 aniversario del frustrado asalto al Cuartel Moncada, la primera acción de los revolucionarios que acabaron tomando el poder en 1959, una fecha marcada en esta ocasión por la presión máxima de Washington sobre la isla.
“Antes fueron Gaza, Líbano e Irán. Hoy es Cuba. Mañana puede ser cualquier otra nación”, aseguró Díaz-Canel, quien advirtió que su país no es la primera ni será la última víctima de las políticas estadounidenses. “Los funcionarios del Departamento de Estado, expertos en redactar sanciones, hacer listas e inventar pretextos, son una versión moderna de los redactores de edictos y bandos militares que tanto se hicieron temer y odiar en los oscuros tiempos medievales o en las ocupaciones nazis en la Segunda Guerra Mundial”, señaló.



