El Mundo

Egipto muda su nueva capital

En julio próximo comenzarán a instalarse los primeros empleados públicos en una ciudad inteligente donde no circulará dinero en efectivo.

Egipto apura las obras de su fastuosa nueva capital en medio del desierto, al este de El Cairo, para que desde el inicio del verano empiecen a mudarse los primeros empleados públicos, antes de la demorada inauguración oficial del proyecto insignia del presidente Abdel Fattah al-Sisi.

En el corazón de la flamante ciudad, los trabajadores dan los toques finales a una avenida de ministerios con reminiscencias de templos faraónicos y al complejo islámico conexo, compuesto por dos domos parlamentarios y un inmenso edificio presidencial. Un monorriel atravesará el distrito financiero, dominado por una torre central de 385 metros de altura que ya está casi completada. Más allá, la silueta de un parque de 10 kilómetros de extensión, en cuyo fondo destaca una descomunal mezquita.

Maqueta de la nueva capital de Egipto La ciudad, conocida simplemente como Nueva Capital Administrativa, fue diseñada para funcionar con tecnología inteligente en tierra virgen, lejos de la contaminación y el caos de El Cairo. También se jactará de sus propias sedes universitarias, lugares de ocio y barrio diplomático.

La pandemia del coronavirus retrasó las obras y cuando el gobierno se mude no estará completada ni la primera de las tres fases planeadas, que cubrirán 168 kilómetros cuadrados. La demorada mudanza de los empleados públicos arrancará en julio, antes de la inauguración oficial de la ciudad, programada para fin de año.

Habrá centro de monitoreo electrónico de la infraestructura y la seguridad urbana, los techos estarán cubiertos de paneles solares, absolutamente todos los pagos serán electrónicos -sin circulación de efectivo- y la ciudad garantiza 15 metros cuadrados de espacio verde por residente fijo. Está previsto que la ciudad terminada sea hogar de al menos 6 millones de vecinos y la segunda y tercera fases son básicamente desarrollos residenciales.

Lo que nadie sabe es cuánto tardará en moverse el centro de gravedad de Egipto desde El Cairo hasta la impresionante capital nueva en medio del desierto, a 45 kilómetros de las bondades del Nilo. Hasta ahora, las miles de unidades residenciales se yerguen vacías a lo largo de la ruta de ingreso a la ciudad. La terminación del distrito financiero, que todavía no ha sido promocionado, está prevista para 2023.

La construcción del tendido del tren eléctrico y el monorriel ya está en marcha. Los primeros 50.000 empleados públicos que empezarán a trabajar aquí durante el verano tendrán un servicio de micros gratuito. “No nos vamos de El Cairo, Alejandría, Port Said o las demás provincias. 

Estamos avanzando juntos con lo viejo y lo nuevo”, dijo el presidente la semana pasada y agregó que la inauguración de la capital marcará “el nacimiento de un nuevo Estado”.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba