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El informe secreto que Rusia entregó a la Argentina por el hallazgo de petróleo en la Antártida

La diplomacia de Moscú envió a la Cancillería argentina un documento que da detalles del hallazgo que hubo de una inmensa reserva petrolera en la Antártida. Los pasos a seguir por el Tratado Antártico

MOSCÚ.- El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia viene diseñando planes para intentar debilitar a sus adversarios occidentales, incluido Estados Unidos, y aprovechar la guerra en Ucrania para forjar un orden global liberado de lo que considera un predominio norteamericano, según un documento secreto de la cancillería rusa que se filtró recientemente.

En un anexo clasificado del informe oficial y público “Conceptos de Política Exterior de la Federación Rusa”, la cancillería reclama “una agresiva campaña de información” y otras medidas que abarquen “la esfera político-militar, de la economía y el comercio internacional, y de psicología de la información” contra “la coalición de países hostiles” liderada por Estados Unidos.

“Debemos seguir ajustando nuestro abordaje de las relaciones con Estados hostiles”, apunta el documento, fechado en 2023, al que tuvo acceso el diario The Washington Post a través de un servicio de inteligencia europeo. “Es importante generar un mecanismo para detectar las vulnerabilidades de su política interior y exterior, con el objetivo de establecer pasos concretos para debilitar a los adversarios de Rusia”.

Es el primer documento que confirma y verbaliza lo que muchos en la élite de Moscú ya califican como una especie de “guerra híbrida” contra Occidente. Rusia está buscando socavar el apoyo de Occidente a Ucrania y contaminar la política interna de Estados Unidos y la Unión Europea, a través de campañas de propaganda que fomentan el aislacionismo y las políticas extremistas en esas sociedades, según documentos del Kremlin ya previamente difundidos por The Post. Y con su acercamiento a China, Irán y Corea del Norte, también quiere reformular el tablero geopolítico para volcar la balanza de poder global a su favor.

Con un lenguaje mucho más duro y contundente que el documento público de política exterior, el anexo secreto, fechado el 11 de abril de 2023, afirma que Estados Unidos está liderando una coalición de “países hostiles” destinada a debilitar a Rusia, porque Moscú es “una amenaza para la hegemonía global de Occidente.” El documento dice que el resultado de la guerra de Rusia en Ucrania “será el que en gran medida determine las líneas generales del futuro orden mundial”, una clara señal de que para Moscú el resultado de su invasión está indisolublemente ligado a su capacidad —y a la de otras naciones autoritarias— de imponer su voluntad a nivel mundial.

Los “Conceptos de Política Exterior de la Federación Rusa”, publicado el 31 de marzo de 2023 y aprobado por el presidente ruso Vladimir Putin, recurre a un lenguaje diplomático suave para solicitar “la democratización de las relaciones internacionales”, la “igualdad soberana” y el fortalecimiento de la posición de Rusia en el escenario mundial. Aunque el documento también acusa a Estados Unidos y “sus satélites” de haber utilizado el conflicto de Ucrania para redoblar “su política antirrusa de larga data”, también afirma que “Rusia no se considera enemiga de Occidente y no tiene malas intenciones hacia él”.

Rusia espera que Occidente “entienda que su política de confrontación y sus ambiciones hegemónicas no tienen futuro, y que acepte la realidad compleja de un mundo multipolar”, señala el documento público.

A través de un comunicado, el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso no quiso hacer comentarios “sobre la existencia o inexistencia de documentos internos del ministerio” ni sobre el trabajo de la cancillería. “Como hemos señalado varias veces y en diferentes ámbitos, podemos confirmar que el sentimiento es el de combatir con decisión las medidas agresivas adoptadas por Occidente en su conjunto en el marco de la guerra híbrida lanzada contra Rusia”, agrega el ministerio en su descargo.

En América Latina

El reciente veto de Rusia a la ampliación del monitoreo de la ONU sobre las sanciones aplicadas contra Corea del Norte por su programa de armas nucleares y misiles balísticos, puso fin a 14 años de cooperación y fue “una señal clara” de que las acciones propuestas en el anexo clasificado ya están en marcha, señala un importante académico ruso con estrechos vínculos con los jefes de la diplomacia rusa. El académico habló bajo condición de anonimato para discutir las delicadas deliberaciones que se desarrollan en el Kremlin.

“Rusia puede traerle problemas a Estados Unidos en muchas regiones diferentes del mundo”, señala el académico. “Puede ser en Medio Oriente, en el noreste de Asia, en el continente africano y hasta en América Latina.”

La elaboración de los Conceptos de Política Exterior y su apéndice secreto es resultado de un pedido a un grupo de académicos rusos para que hicieran propuestas de política internacional. Pero una propuesta presentada al Ministerio en febrero de 2023 por Vladimir Zharikhin, subdirector del Instituto de la Comunidad de Estados Independientes, que mantiene estrechos vínculos con el aparato de seguridad de Rusia, expone las opciones de Rusia de forma todavía más directa.

El académico pidió que Rusia “siga facilitando la llegada al poder de fuerzas aislacionistas de derecha en Estados Unidos”, que “habilite la desestabilización de los países latinoamericanos y fomente la llegada al poder de fuerzas de extrema izquierda y extrema izquierda en la región”, y también “que apoye a los movimientos soberanistas y partidos políticos de Europa que están descontentos con la presión económica de Estados Unidos.”

Otros puntos de la propuesta política, a la que también tuvo acceso The Post, dan a entender que Moscú fogoneó el conflicto entre Estados Unidos y China por la isla de Taiwán para acercarse aún más a Pekín, y también que busca “hacer que escale la situación entre Israel, Irán y Siria, y así mantener distraído a Estados Unidos en Medio Oriente.”

Ante la consulta periodística, Zharikhin se negó a discutir su propuesta.

Los gobiernos de Occidente vienen advirtiendo que desde hace dos años Rusia ha intensificado sus campañas de propaganda e injerencia para socavar el apoyo a Ucrania y generar una nueva división global, y que los esfuerzos de propaganda rusa contra Occidente tienen resonancia en muchos países de Medio Oriente, África, Asia y América Latina.

“Ma parece que Estados Unidos estaba convencido de que el resto del mundo – Norte y Sur – lo apoyaría en el conflicto con Rusia, y resultó no ser así”, le había dicho Zharikhin a The Post en una entrevista anterior. “Eso demuestra que el mundo unipolar se acabó, y Estados Unidos se niega a aceptarlo.”

A Mikhail Khodorkovsky –un histórico crítico de Putin y en su momento el hombre más rico de Rusia, hasta que por un enfrentamiento con el Kremlin terminó 10 años en la cárcel— no lo sorprende para nada que Rusia esté haciendo todo lo posible para debilitar a Estados Unidos. “Para Putin, lo lógico es intentar generarle la mayor cantidad de problemas que pueda a Estados Unidos”, dice Khodorkovsky. “El objetivo es sacar a Estados Unidos del juego y luego defenestrar a la OTAN, lo que no implica disolverla, sino generar en la sociedad occidental la sensación de que la OTAN no puede defenderlos.”

Y el largo enfrentamiento en el Congreso norteamericano por el suministro de más armas a Ucrania es totalmente funcional al desafío del Kremlin contra el poder global de Washington, apunta Khodorkovsky.

“Los norteamericanos creen que en la medida en que no participen directamente de la guerra de Ucrania, lo que se pierda no será una pérdida propia”, señala Khodorkovsky. “Y eso es un enorme malentendido.”

Si Ucrania pierde la guerra, dice Khodorkovsky, “ya nadie lo pensará dos veces antes de desafiar a Washington” y el precio que tendrá que pagar Estados Unidos será cada vez mayor.

Por Catherine Belton

Traducción de Jaime Arrambide

The Washington Post

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