En la era Milei el poder adquisitivo del salario mínimo cayó 40% y está en su nivel más bajo en más de 20 años
El salario mínimo representa hoy un tercio del nivel que mostró en septiembre de 2011, su máximo histórico. De haber sostenido su poder adquisitivo el SMVM debería llegar hoy a los 1.033.354 pesos, sin embargo en marzo apenas se ubicó en los 352.400 pesos.

El presidente Javier Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, hicieron de la licuación de los salarios de los trabajadores una de las patas claves de su estrategia desinflacionaria. Mientras la inflación lleva 10 meses ininterrumpidos al alza y llegó al 3,4% en marzo pasado, los salarios siguen corriendo desde atrás y en ese camino el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) cayó a niveles de 2001.
Así lo dejó en evidencia el último informe «Panorama del empleo asalariado formal y de las remuneraciones» elaborado por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) que advierte que el poder adquisitivo del SMVM cayó 40% desde el inicio de la gestión económica del tándem Milei – Caputo y se ubica así en su nivel más bajo desde la crisis económica, política y social de 2001.
A la par del derrumbe del SMVM se dio también una caída del del empleo asalariado formal en un contexto de aumento de la inflación conformando así una tormenta casi perfecta que afecta de manera directa a los trabajadores.
Desde noviembre de 2023 hasta marzo de 2026, el SMVM perdió casi dos quintas partes de su poder adquisitivo. De acuerdo con el informe del IIEP, el empleo asalariado formal perdió más de 300 mil puestos en ese mismo lapso, tanto en el sector público como en el privado.

En marzo de 2026 el SMVM real se situó en 352.400 pesos, valor que equivale a 39% menos respecto de noviembre de 2023 y que representa aproximadamente un tercio del máximo histórico alcanzado en septiembre de 2011 (1.033.354 pesos en pesos de marzo de 2026). El informe advierte además que el nivel actual es incluso inferior al que existía en 2001, antes de la crisis de la convertibilidad.
El salario mínimo nominal tuvo incrementos casi todos los meses del período analizado, pero estos aumentos no lograron superar la inflación. En diciembre de 2023, se produjo una caída del 15%, seguida por otra de 17% en enero de 2024. Posteriormente, los incrementos nominales mensuales (de 292.446 pesos en febrero de 2025 a 346.800 pesos en febrero de 2026) resultaron insuficientes frente al alza de los precios, lo que acentuó la pérdida de poder adquisitivo.
Asimismo la evolución de los salarios reales mostró diferencias por sector. Los asalariados formales del sector privado perdieron 2,3% de su poder adquisitivo de noviembre de 2023 a enero de 2026, según el Índice de Salarios. En enero de 2026, la remuneración promedio sin estacionalidad se ubicó en 2.066.757 pesos, cifra 14,4% menor al máximo de la serie (mayo de 2013).

Los salarios privados sufrieron caídas en marzo y abril de 2025, pero luego tuvieron cierta recomposición entre junio y agosto del mismo año. A partir de septiembre de 2025, tras leves bajas, recuperaron una trayectoria ascendente y se mantuvieron desde junio de 2025 por encima del valor de noviembre de 2023, con una suba acumulada de 3,5% hasta febrero de 2026.
En contraste, el sector público vivió un retroceso más abrupto y prolongado. Entre noviembre de 2023 y enero de 2024, los salarios reales públicos bajaron 21,9 por ciento. Esta merma solo se revirtió parcialmente en los meses siguientes. En enero de 2026, los salarios públicos seguían 17,9% por debajo de los niveles de noviembre de 2023 y 41% más bajos que el valor máximo registrado diez años atrás.
Por otra parte, el empleo formal en Argentina registró un marcado retroceso y estancamiento. En enero de 2026, había aproximadamente 10 millones de asalariados formales con cobertura de seguridad social, incluyendo el sector privado, público y casas particulares.
Comparando con enero de 2025, se contabilizaban 121 mil empleos formales menos (-1,2%) y, respecto a noviembre de 2023, la pérdida ascendía a 304 mil puestos (-3%). Así, el nivel de ocupación regresó a cifras similares a las de junio de 2022.

Por sector, el empleo público acumuló bajas continuas desde fines de 2023, con una reducción interanual de 30 mil puestos de trabajo y de 77 mil puestos desde noviembre de 2023. El empleo formal en casas particulares, la categoría más rezagada, cayó 21 mil puestos (-4,5%) desde noviembre de 2023 y se redujo 11,4% desde el máximo de 2019, nivel comparable al de septiembre de 2015.
En el sector privado, en enero de 2026 había unos 6,17 millones de asalariados formales. Se perdieron 206 mil puestos desde noviembre de 2023 (-3,2%) y 91 mil empleos en el último año (-1,4%). Considerando el largo plazo, la ocupación iguala a la registrada en julio de 2016 y se mantiene 3,8% por debajo del máximo alcanzado en agosto de 2023.
Informe completo:



