La economía social representa el 15% del PIB y genera 500 mil puestos de trabajo
Sergio Cha, presidente del Iamen y director del Inaes, destacó que 14 millones de personas están asociadas a cooperativas y mutuales en Argentina. Subrayó el papel de estas entidades en la prestación de servicios esenciales, la generación de empleo y la resolución de necesidades que no siempre cubren el Estado o el mercado.

La economía social tiene un peso significativo en la actividad económica argentina, aunque su dimensión no siempre resulta visible para el conjunto de la sociedad. Unos 14 millones de personas están asociadas a cooperativas y mutuales, el sector genera alrededor de 500.000 puestos de trabajo directos e indirectos y su participación en el Producto Interno Bruto (PIB) ronda el 15%, según los datos expuestos por Sergio Cha, presidente del Instituto de Ayuda Económica Mutual (Iamen) y director del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes).
En una entrevista, el dirigente puso el acento en la capacidad de estas organizaciones para dar respuestas concretas a necesidades sociales, productivas y de servicios. También detalló la composición del sector: en el país existen unas 18.000 cooperativas regularizadas, de las cuales aproximadamente 14.000 son cooperativas de trabajo.
“Hay 14 millones de personas que están asociadas a una cooperativa o a una mutual. De esos 14 millones, tenés seis millones que están en las dos”, explicó Cha, quien integra además la junta ejecutiva de la Confederación Argentina de Mutualidades (CAM).
Las cifras permiten dimensionar la extensión de un sistema que, según sostuvo, interviene en actividades cotidianas y contribuye a sostener servicios, empleos y prestaciones en numerosos puntos del país.
Respuestas concretas
“Las cooperativas y mutuales resuelven problemas que muchísimas veces el Estado no puede resolver o entiende que no tiene que resolver. Toman las cosas en sus propias manos, de manera asociativa, y las resuelven”, afirmó.
Cha mencionó entre los ejemplos más claros a las cooperativas de servicios públicos, que en numerosas localidades del interior garantizan prestaciones que difícilmente serían cubiertas por otros actores. También destacó el crecimiento de las entidades que brindan acceso a internet en pueblos donde la conectividad resulta fundamental para estudiar, trabajar y desarrollar actividades económicas.
“Hay en el interior de la Argentina muchísimos lugares que si no hubiera habido una cooperativa de servicio público, una mutual que asumiera eso, la telefonía”, señaló. Y agregó que muchas cooperativas también se ocupan de acercar servicios de internet a comunidades alejadas de los grandes centros urbanos.
El aporte de la economía social no se limita a la infraestructura. Las mutuales, explicó, pueden facilitar el acceso a elementos y prestaciones que los asociados necesitan para resolver situaciones concretas. Como ejemplo, mencionó la posibilidad de conseguir una silla de ruedas sin las dificultades que podrían presentarse al recurrir a otros canales.
El empleo es otro de los componentes centrales. De las 18.000 cooperativas regularizadas que mencionó, unas 14.000 corresponden al rubro de trabajo, una modalidad que permite organizar actividades productivas y generar ocupación en un mercado laboral en transformación.
“El mundo del trabajo ha cambiado porque el capitalismo ha cambiado. Las cooperativas resuelven la ocasión de trabajo de mucha gente”, afirmó.
Un sistema que se reinvierte
El titular del Iamen también explicó las diferencias entre cooperativas y mutuales. Mientras que en las primeras los asociados participan de la actividad y pueden recibir retornos de excedentes, según las condiciones correspondientes, en las mutuales los resultados económicos permanecen en el patrimonio institucional.
“El asociado de una mutual no recibe retorno de excedentes, sino más servicios y beneficios. Eso se retroalimenta al sistema: la mutual lo capitaliza y lo utiliza para brindar más servicios o ampliar lo que tiene”, detalló.
Ese mecanismo permite que los recursos generados permanezcan dentro de la organización y se destinen a fortalecer sus prestaciones, ampliar servicios y atender nuevas demandas de los asociados.
Fiscalización e integración
Cha ocupa uno de los siete lugares del directorio del Inaes, organismo encargado de fiscalizar y promover el desarrollo de cooperativas y mutuales. Designado en noviembre de 2024 a partir de una propuesta del sector mutual, consideró que el cumplimiento de las normas es una condición indispensable para consolidar la actividad.
También destacó la incorporación de herramientas tecnológicas para mejorar la información disponible sobre la cantidad de entidades, su distribución territorial y las personas involucradas. Los recursos del instituto provienen de aportes del propio sector y se destinan tanto a su funcionamiento como a ayudas financieras para las organizaciones.
De cara al futuro, Cha identificó la integración económica como una de las principales materias pendientes. Sostuvo que, si bien existe una trayectoria de articulación institucional entre federaciones y confederaciones, todavía es necesario profundizar las alianzas económicas que permitan desarrollar proyectos conjuntos y fortalecer la capacidad de las entidades.
“Las alianzas económicas fortalecen el sector. Nuestro camino de fortalecimiento y representatividad tiene que ver con la posibilidad de que se articulen alianzas económicas fuertes”, señaló.
Además, reconoció que el cooperativismo y el mutualismo deben mejorar su comunicación para acercarse a los jóvenes, que muchas veces desarrollan iniciativas colaborativas sin conocer las herramientas jurídicas disponibles.
Para Cha, el desafío es que la sociedad reconozca la dimensión de un sistema que, además de su peso económico y laboral, contribuye a resolver necesidades cotidianas. “Le diría a toda la gente que se acerque a una cooperativa, que se acerque a una mutual, porque alguno de sus problemas se lo va a resolver”, concluyó.



