Ciencia y Economia

Oligopolio contra el Coronavirus

Lic. Emilio Pósleman, Lic en Economía y Titular de “Economía Industrial” de la F.C.E.yE. de la U.C.CUYO
Guillermo Bustos

Las grandes farmacéuticas se han convertido en la esperanza de la humanidad con el desarrollo de vacunas que significarían la victoria definitiva sobre el COVID-19. La teoría económica puede ayudar a comprender la importancia de esta competencia entre corporaciones para el desarrollo global.

La palabra “oligopolio” suele estar teñida de connotaciones negativas, tanto en la cultura general como en la formación académica de los economistas. Habitualmente se asocia con avasallamiento de los derechos de los consumidores, quienes se ven perjudicados al tener que comprar bienes con sobreprecios, cantidades menores a las deseadas y/o con calidades deficientes.

Dicha forma de analizar ésta estructura de mercado se basa en el tradicional enfoque neoclásico (o marginalista) que considera cómo tipo ideal a aquel mercado que cuente con gran cantidad de pequeñas empresas que tienen información perfecta. Desde el campo teórico, durante la década de 1920 fue Piero Sraffa el primer economista en afirmar que era incorrecto analizar los mercados particulares como si éstos funcionaran bajo un régimen de competencia perfecta.

Según el autor, para respetar la hipótesis que considera que la demanda determina el precio de los bienes (es decir, la teoría subjetiva del valor) es necesario adoptar una perspectiva que permita estudiar los mercados concentrados, sean monopolios u oligopólicos. Si en condiciones de competencia perfecta las empresas rivalizan sólo en las cantidades de productos que ofrecen, pero aceptan el precio vigente… ¿Cómo compiten los oligopolios? ¿Fijan precios, cantidades, calidades, variedades? ¿cuán perjudicados se ven los consumidores?

Para poder responder estas preguntas es necesario recurrir al gran economista austriaco Schumpeter. Éste planteó que las firmas en realidad compiten mediante innovaciones. Así, coloca al cambio tecnológico en el centro del debate económico y brinda un nuevo marco conceptual para comprender la realidad, arribando a conclusiones que a veces pueden resultar hasta contra intuitivas.

De acuerdo a Schumpeter, las mismas empresas buscan permanentemente generar avances en la tecnología para crear nuevos productos, abaratar costos, abrir nuevos mercados, etc. Se trata de un proceso creativo y desequilibrador que sólo permite la supervivencia de aquellas empresas que se adaptan y promueven el cambio constante y funde a aquellas otras que se quedan en el pasado. Esto es lo que el autor denomina “destrucción creativa”.

Debido al grado de complejidad, costos y riesgos que conllevan los procesos de investigación y desarrollo, sólo las grandes firmas cuentan con los recursos suficientes para llevar a cabo este tipo de acciones. Desde la escuela económica schumpeteriana (o evolucionista), los oligopolios no llevan a situaciones en que se sólo se alcanza un nivel subóptimo de bienestar social (algo que sí afirma la teoría neoclásica). Por el contrario, la destrucción creativa llevada a cabo por los oligopolios es la causa del progreso tecnológico y, en última instancia, del desarrollo económico. En la actualidad, sólo las grandes compañías biotecnológicas (y algunos entes públicos) cuentan con los recursos necesarios para desarrollar vacunas y fármacos contra el COVID 19.

En un mercado de reciente surgimiento, las posibilidades de obtener ganancias extraordinarias tientan a estas empresas a innovar para generar respuestas a un drama acuciante para la humanidad. Quienes antes lleguen a una solución, podrán asegurarse un profuso caudal de ganancias al que otras empresas sólo podrán acceder si son capaces de crear sus propias vacunas. Aquellas firmas que fracasen en sus intentos, o que ni siquiera se arriesguen, van a quedar relegadas a un segundo plano y hasta pueden llegar a desaparecer.

Gracias a esta contienda encarnizada entre oligopolios, la ciudadanía global obtendrá la solución para erradicar la pandemia y volver a la normalidad. Es conveniente observar algunos números (extraídos de las páginas oficiales de Standard & Poor’s y NASDAQ) para comprobar cómo funciona este fenómeno de destrucción creativa:

S&P 500: desde comienzos del 2020 ha tenido un aumento de aprox.  un 15%;

  • NASDAQ 100: en el último año ha tenido un aumento del 42% (casi el triple que el índice más general anteriormente visto

Pero, ¿qué ha sucedido con aquellas empresas que se volcaron a la carrera frenética de crear una vacuna contra el coronavirus?. Dos empresas (BioNTech y Moderna) se han caracterizado por desarrollar una tecnología que promete revolucionar la biomedicina: las vacunas de ARN mensajero (ácido ribonucleico que transfiere información genética). A continuación, se muestran los números del desempeño bursátil de estas dos compañías obtenidos de la página oficial de NASDAQ:

-BioNTech SE: empresa alemana fundada en el 2008, asociada con Pfizer. Su cotización se ha más que duplicado en el último año y

-Moderna: firma estadounidense fundada en el año 2010. Su cotización ha aumentado un 550% desde comienzos del 2020. Evidentemente, las innovaciones generadas por estas farmacéuticas les han permitido generar ganancias extraordinarias, mientras la sociedad toda se ve beneficiada por los avances tecnológicos que han volcado al mercado.

Así visto, los oligopolios tienen una importancia creciente para estimular el avance del conocimiento y desarrollo económico. No obstante, se dejan dos preguntas para estimular la reflexión e investigación del lector: ¿Qué tipo de vínculos se generan entre los oligopolios y los Estados a la hora de promover el progreso técnico? … y ¿Qué consecuencias sobre la distribución del ingreso tiene el creciente peso de las grandes corporaciones?

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