Salgamos a romper ventanas


Un niño jugando a la pelota rompe el vidrio de una panadería cercana. Pero mientras el propietario reclama que debe gastar $ 1.000 para cambiarlo, se acerca un comerciante vecino que le dice: Espera fíjate, esto beneficia al que vende vidrios, quien con esos $ 1.000 podrá comprar un par de zapatos y luego el zapatero los usará en salir a cenar con su familia. Se crea así un efecto dominó que beneficia a toda la economía.
El economista Frederic Bastiat llamó a esta situación “LA FALACIA DE LA VENTANA ROTA” y lo que él observó es que nos estamos enfocando en lo que se ve y no apreciamos lo que no se ve. Obvio el panadero arregla de inmediato la ventana, pero podría haber aplicado esos $ 1.000 a comprarse un traje que le agrega valor a su patrimonio ya que conserva la ventana y el efecto multiplicador se logra lo mismo. Las ideas para probarlas hay que llevarlas a los extremos, que es lo que hizo Bastiat como buen intelectual: Supongamos que salimos a romper todo. ¿El efecto sería bueno? Si esto fuera así deberíamos contratar a brigadas de chicos que salgan organizadamente a romper ventanas. Los franceses como muchos europeos de esa época querían justificar una seguidilla endémica de guerras entre ellos y algunos le encontraban el lado positivo en la tarea de la reconstrucción de los escombros. La falacia lo que explica es que disminuir no es crear y que sólo la producción genera prosperidad. El panadero además podría no gastar esos $ 1.000 y llevarlos al banco con lo que habilitará la generación de ahorro y que lo presten para que otros empiecen su negocio o construyan su casa.
QUE NO TE REGALEN UN ELEFANTE BLANCO
Los elefantes blancos eran animales muy raros y sagrados en Siam (territorio que hoy comprende Tailandia, Camboya y Laos). Por ello cuando el emperador se los regalaba a sus súbditos en realidad les hacía un flaco favor, su mantenimiento llevaba a la ruina. De allí deriva el término “es un elefante blanco” cuando una empresa u obra es difícil de edificar y una vez terminada genera una pérdida continua.
Un ejemplo en todo el mundo son los trenes balas, requieren grandes inversiones primero para construirlos y luego mantenerlos en funcionamiento. Salvo dos en el mundo: Tokio Osaka y París Lion, son un dolor de cabeza para los administradores, por ejemplo en España. Estos déficits fiscales perpetuos son una aplicación de la falacia de la ventana rota, recursos que podrían ser invertidos en mejores destinos (que no se ven), son reemplazados por el encanto de la inauguración de un emprendimiento que no es sustentable y luego es muy difícil o impopular desmontarlo.
Pensando en una aplicación local de estos conceptos viene a la memoria cuando se creó una bodega estatal que se llamó CAVIC, para regular el mercado del vino, evitar excedentes y mejorar la rentabilidad de los viñateros. Luego de años de funcionamiento, primero estatal y luego como cooperativa, terminó en quiebra y con sus bienes rematados.
| Los productores hacían cuadras de cola para moler en la CAVIC |



