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Tiene 24 años, su empresa recaudó US$20 millones y deslumbró al Pentágono y la CIA

El joven JC Btaiche quiere utilizar la fusión nuclear para resolver todos los problemas energéticos.

Desde las primeras pruebas con bombas de hidrógeno en la década de 1950, los científicos lucharon por desarrollar una fuente de energía de fusión práctica, que imite las reacciones que alimentan el sol para su uso seguro acá en la Tierra. Ahora, con la ayuda de uno de los mejores científicos nucleares iraníes, un pequeño equipo de antiguos funcionarios del Pentágono y la CIA el objetivo es alcanzar una abundancia infinita de energía, mucho más poderosa que los combustibles fósiles sin la contaminación de carbono asociada.

Siendo realistas, el objetivo aún está muy lejos: el consenso científico es que la fusión comercial viable está al menos a una década de distancia, quizá a dos. Pero mientras tanto, la empresa, llamada Fuse, tiene planes más inmediatos: utilizar la tecnología de fusión para desarrollar instalaciones de pruebas de radiación que simulen los efectos de las armas nucleares en la maquinaria.

Fuse espera generar ingresos a partir de contratos gubernamentales que puedan respaldar sus esfuerzos de I+D a largo plazo, un modelo de negocio que entusiasmó a inversores de Silicon Valley como Buckley Ventures y el empresario en serie Sky Dayton lo suficiente como para invertir más de 20 millones de dólares en la empresa.

Al frente del equipo de militares y científicos está JC Btaiche, un graduado de secundaria que emigró del Líbano a Norteamérica en 2016 con la vista puesta en resolver uno de los problemas más difíciles del mundo. Vendió a inversores y empleados la idea de que la industria privada puede hacer por la fusión comercial lo que hizo por los vuelos espaciales: acelerar el progreso resolviendo los problemas de 24.000 millones de dólares de la Administración Nacional de Seguridad Nuclear en el camino hacia el desarrollo de un reactor de fusión viable. «Fuse quiere convertirse para la NNSA en lo que SpaceX es para la NASA», declaró el joven de 24 años a Forbes.

Todo parece un poco descabellado. «Una central eléctrica (de fusión) requerirá algo parecido al programa Apolo», dijo Bjorn Hegelich, profesor de fusión de la Universidad de Texas en Austin, refiriéndose al programa de la NASA que puso a los primeros humanos en la luna. “No va a ser algo que haga una sola startup”, agregó.

Fuse está actualmente en conversaciones para conseguir otra inversión de 20 millones de dólares para una ronda de financiación de serie A. Tras firmar acuerdos con los laboratorios nucleares Sandia y Los Alamos National Laboratories, según un pitch deck para la ronda de financiación, se espera que la empresa genere 2 millones de dólares en ingresos este año. (Btaiche declinó hablar de la naturaleza de los acuerdos; un portavoz de los laboratorios Sandia y Los Álamos declinó hacer comentarios).

«Los mejores fundadores son inevitables», declaró a Forbes Josh Buckley, cuya empresa de capital riesgo invirtió en Fuse. “Y empecé a ver constantemente a JC atravesar múltiples muros de ladrillo durante un período de tiempo”, precisó. Btaiche llega en el momento oportuno. Tras un gran avance en la fusión en Lawrence Livermore el año pasado, la Administración Biden anunció a principios de este mes que destinaba 180 millones de dólares a impulsar el desarrollo de la energía de fusión, asignando 46 millones adicionales a asociaciones público-privadas con múltiples empresas de energía de fusión.

Entre las empresas asociadas con el gobierno se encuentra Commonwealth Fusion Systems, con sede en Denver, que surgió del MIT y recaudó más de 2.000 millones de dólares de inversores como George Soros y Bill Gates. Otra es Zap Energy, con sede en Seattle, también respaldada por Gates y los gigantes energéticos Shell y Chevron, que aportaron a la empresa más de 200 millones de dólares.

Ambas empresas trabajan para producir comercialmente energía de fusión. Sam Altman, de OpenAI, es otro jugador en este espacio, invirtiendo personalmente 375 millones de dólares en Helion, que cree que puede desplegar una planta de energía de fusión viable para 2028: firmó un acuerdo energético con Microsoft el año pasado.

Ya es un espacio tremendamente competitivo, pero los patrocinadores de Fuse están entusiasmados con la idea de Btaiche de ampliar la tecnología de fusión junto con su negocio de pruebas de radiación. Btaiche «es sorprendentemente estratégico en su proceso de pensamiento y construyó una cultura increíble», dijo Sean McKay, un veterano de las Fuerzas Aéreas de EE.UU. y coronel retirado que supervisó las ventas militares extranjeras, y ahora dirige el negocio gubernamental de Fuse. “Por eso me arriesgo”, subrayó.

El ingeniero jefe de la empresa es Vahid Damideh, anteriormente uno de los principales científicos nucleares de Irán en su Organización de Energía Atómica, donde supervisó su Proyecto Nacional de Fusión Nuclear, según declaró a Forbes. En Fuse, dirige el desarrollo de sus principales productos, Titán y Faeton, que la empresa presenta como una forma de preparar el arsenal estadounidense para una posible lluvia radiactiva.

Las dos herramientas utilizan la llamada fusión de energía pulsada para emitir radiación sobre máquinas – satélites, por ejemplo – para simular lo que ocurriría en caso de un ataque nuclear. La empresa espera utilizar esta tecnología como columna vertebral de sus ambiciones de construir reactores de fusión y, en última instancia, aprovechar el ilimitado potencial energético de la fusión para impulsar la exploración espacial.

«Esta es la primera vez en la historia en la que EE.UU. tiene dos potenciales adversarios nucleares pares», dijo Btaiche durante una charla en la conferencia tecnológica de defensa Reindustrialize la semana pasada. “Esto nos coloca realmente en una posición en la que tenemos que construir ahora”, agregó.

Btaiche conoció a Damideh durante una conferencia virtual sobre tecnología de fusión en 2020. Damideh había estado viviendo en Canadá, trabajando como investigadora postdoctoral en la Universidad Tecnológica de Ontario, tras abandonar Irán en 2013 para pasar una temporada en Malasia y estudiar la fusión en varias universidades de ese país. Trabajando con estudiantes durante gran parte de su carrera, Damideh dijo que se sintió atraído por el joven empresario idealista. «JC me dijo: ‘Eliminaré cualquier otra cosa de tu vida para que sólo te centres en la ciencia y la tecnología'», dijo Damideh. “Me uní inmediatamente”, contó.

El equipo de Fuse también incluye asesores y ejecutivos que proceden del Pentágono y de la CIA, entre ellos Laura Thomas, antigua jefa de la base de Afganistán de la CIA que asesora a la empresa en una estrategia de relaciones gubernamentales. Sobre los antecedentes de Damideh en Irán, dijo: “No creo que sea típico, pero sólo en Estados Unidos se puede encontrar un equipo como éste. Queremos a los mejores y también a gente que se preocupe o tenga los mismos valores alineados con Occidente».

Al crecer en el Líbano, el interés de Btaiche por este campo fue espoleado por su padre, que dirigía instalaciones de fabricación pero se había formado como físico nuclear. Cuando estaba en el instituto, se dio cuenta de que su sueño de fabricar energía de fusión no era algo que pudiera hacer en el Líbano, y reservó un vuelo de ida a Canadá a los 16 años, uniéndose a su hermano mayor en Montreal (tienen la nacionalidad canadiense gracias a su padre). Una vez allí, solía faltar a clase para poder asistir a los cursos de física de la Universidad McGill. «Aprendía más sobre la historia del universo y todos los problemas del mundo actual, y la fusión está en el centro de todos esos problemas», afirma.

Más o menos cuando estaba terminando el bachillerato en 2019, Btaiche dijo que le presentaron a un family office que quería lanzar una empresa de fusión. Con la idea de crear un equipo de expertos que pudieran comercializar décadas de investigación sobre la fusión, los convenció para que extendieran su primer cheque de 2,5 millones de dólares, y empezó a trabajar en las primeras instalaciones de investigación de la empresa en Montreal. Poco después, «estaba dirigiendo a personas cuyos hijos son mayores que yo», dijo.

Ahora, con unos 30 empleados, Fuse está construyendo unas nuevas instalaciones de pruebas de radiación en San Leandro, California, y busca ampliar su equipo de ingenieros. Para reclutarlos, el mensaje de Btaiche evolucionó para hacerse eco del ethos machista y proamericano de otras empresas de hardware centradas en la defensa y dirigidas por jóvenes fundadores (muchas de las cuales tienen su sede en El Segundo, California). Los solicitantes de empleo deben estar «decididos a ver los anillos de Saturno y a pisar la superficie de Plutón», afirma la página web de Fuse, y añade: «La burocracia y el papeleo no son para usted. Probablemente te hayas metido en algún lío por sobrepasar los límites».

*Con información de Forbes US.

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