Trenes movidos por hidrógeno: El transporte del futuro con cero emisiones

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Trenes movidos por hidrógeno: El transporte del futuro con cero emisiones

En 1992, España entró en la modernidad de la mano de alta velocidad. Hoy, 30 años después, el sector prepara un nuevo salto al futuro con el desarrollo de trenes movidos con hidrógeno renovable, que se perfilan como la alternativa más viable y eficiente para los tramos de vía que aún no han sido electrificados.

El hidrógeno renovable está llamado a jugar un papel clave en la transición hacía una economía descarbonizada, gracias a sus múltiples aplicaciones en la industria y, sobre todo, en la movilidad.

En este sector, su uso no se limitará a los coches y hoy existen proyectos para su utilización en medios de transporte que recorren grandes distancias, como aviones, barcos, camiones… y en los trenes.

En el sector ferroviario, el hidrógeno renovable, además de reducir emisiones, aportará una gran ventaja: los trenes podrán circular sin necesidad de electrificar toda la red de vías, algo que sería inviable por sus elevados costes.

Pero, ¿Cómo funcionan los trenes de hidrógeno?

En realidad, se trata de trenes eléctricos que se mueven con la energía que obtienen de las pilas de combustible.

Internamente la pila produce una reacción química en la que se une hidrógeno con oxígeno, dando como resultado una corriente eléctrica y agua.

En otras palabras: estos trenes son capaces de producir la electricidad que necesitan y solo dejan tras de sí un rastro de agua y vapor.

Para que eso suceda, el hidrógeno que se utiliza debe ser renovable, es decir, producido sin emisión de CO2 a partir de electricidad de origen solar o eólica.

Tal y como indica Emilio García, director de Innovación en Talgo, “la ventaja del uso del hidrógeno en el transporte ferroviario supone una alternativa libre de emisiones y, por tanto, una reducción directa de la huella de carbono”.

Antecedentes

Son muchos los antecedentes en el desarrollo de esta tecnología a nivel mundial.

Los orígenes se remontan al 2002 en Canadá, pero no fue hasta 2006 cuando se puso en marcha el primer tren de hidrógeno en Japón, país que ha experimentado un fuerte desarrollo en este campo.

En Europa, donde el 40% de los 80.000 kilómetros de raíles ferroviarios está sin electrificar, el tren de hidrógeno se abre paso con fuerza desde hace tiempo.

En 2018, la corporación francesa Alstom fue la pionera, con gran éxito, al poner en circulación en Alemania el primer tren comercial de pasajeros propulsado por pila de hidrógeno del mundo.

Alstom se encargará de la puesta en marcha de flotas de este tipo de trenes en Francia e Italia.

El objetivo de la Comisión Europea es que el 20% de los trenes que actualmente circulan con diésel lo hagan con hidrógeno renovable a finales de esta década.

En este escenario, se prevé que España sea paradigma del transporte ferroviario sostenible: la Hoja de Ruta del Hidrógeno aprobada por el Gobierno tiene como objetivo que para 2030 existan al menos dos líneas de trenes comerciales propulsados con hidrógeno renovable.

Uno de los proyectos más innovadores es el de Talgo y Repsol.

Los depósitos de hidrógeno, las pilas de combustible y las baterías ya han sido probados en el Centro Nacional del Hidrógeno y este mismo verano serán validados en el propio tren, que será una solución libre de emisiones en recorridos de Media Distancia y Cercanías.

Operará en líneas ferroviarias no electrificadas, rutas secundarias que cubren conexiones entre pueblos de España. Es en los tramos no electrificados donde se activará la carga de hidrógeno.

El tren de hidrógeno está más cerca de convertirse en realidad y contribuir de forma activa a la lucha activa contra el cambio climático.

España ha sabido asumir con confianza el reto que supone aprovechar esta gran oportunidad que el hidrógeno y las energías renovables brindan para viajar en tren hacia un futuro sin emisiones.