Alfalfa sanjuanina: el «oro verde» que pisa fuerte en el mercado de mundial
El productor local Gustavo Dorgan destacó que la alfalfa y las semillas de la provincia superan en proteínas a las de California, posicionando a San Juan como uno de los mejores lugares del planeta para este cultivo.

San Juan se consolida como un polo estratégico en la producción mundial de alfalfa. Tras una reciente gira comercial por Dubái, el productor sanjuanino Gustavo Dorgan reveló el enorme impacto que está teniendo el producto local en los mercados más exigentes de Medio Oriente, donde la demanda global no para de crecer.
“Hicimos una gira bastante interesante porque encontramos clientes muy importantes. El comprador que nos está eligiendo consume 80 contenedores por día. Son números que te dejan desconectado de la escala que uno maneja habitualmente”, detalló Dorgan, quien explicó que su firma provee semillas a grandes exportadores que operan con gigantes como FondoMontes, subsidiaria del megatambo Almarai, que cuenta con 160.000 vacas en ordeñe.
Calidad superior a la de California
Uno de los puntos más destacados por el productor es la ventaja competitiva de San Juan respecto a potencias agrícolas internacionales. Según Dorgan, la provincia posee «el mejor ambiente del planeta» para producir semillas, incluso por encima de California, Estados Unidos.
«La semilla de la provincia es excepcional y por eso se la vendemos a todos los exportadores», afirmó. Pero el factor determinante es el valor nutricional: mientras que los estándares internacionales son altos, el producto local rompe los esquemas. «Cuando llegan nuestros contenedores les hacen el análisis dos o tres veces porque no pueden creer que tengan 26 puntos de proteína. Una vez que el cliente prueba esa calidad, no te cambia más», aseguró.
Un mercado con demanda insatisfecha
Dorgan enfatizó que la alfalfa es actualmente un negocio con una rentabilidad superior a otros cultivos tradicionales de la región. En un contexto donde la oferta global no llega a cubrir la necesidad de los mercados, el productor fue categórico: «Hay gente que vende productos que no son rentables; deberían dedicarse a la alfalfa».
Con condiciones climáticas únicas y un prestigio creciente en los puertos del exterior, la alfalfa sanjuanina deja de ser un cultivo de nicho para transformarse en una pieza clave de la matriz exportadora de la provincia, demostrando que en San Juan se produce calidad de clase mundial.



