Costa Rica, sinónimo de democracia

La fuerza y virtud del sistema democrático, es su constante renovación, por sobre todo su agilidad, la cual no produce inconvenientes, pero tiene su talón de Aquiles, ya que dentro de sus principios de que todos tenemos derechos dentro de la ley, permite que políticos y empresarios corruptos, la utilicen y se aprovechen de las oportunidades que brinda su sistema, para instalar gobiernos populistas y autócratas.
La democracia costarricense no ha sido un regalo, es el resultado de una larga lucha de ciudadanos honestos y patriotas, que nunca abandonaron su sistema educativo, enfatizándoles a los niños la importancia de sus obligaciones cívicas y cuando hubo la necesidad de tomar las armas para defender su democracia y la de sus países vecinos, no dudaron en ofrecer sus vidas por la Patria.
La gesta de Don José Figueres Ferrer (Don Pepe), político, pensador y humanista costarricense no tiene parangón en la historia centroamericana y nos atreveríamos a decir latinoamericana, enardeciendo el espíritu cívico de sus conciudadanos, a través de la radio, para denunciar algunas acciones del gobierno de Calderón Guardia, aliado del régimen del Dictador Nicaragüense, Somoza García, lo que le valió ser expulsado del país, logrando regresar en 1943, para en 1948 encabezar el victorioso movimiento revolucionario de Liberación Nacional contra el gobierno de Teodoro Picado, estableciendo la Junta Fundadora de la Segunda República, que asentó la democracia, al abolir el ejército y organizar elecciones libres y honestas, que son una fiesta cívica, con un porcentaje ejemplar de votantes que acudieron a las urnas. La democracia ha hecho progresar a Costa Rica. Don Pepe Figueres, nos dijo: «No puede haber libertad sin justicia social, ni justicia social sin libertad. La paz social sólo se puede lograr por la justicia y por la educación que requiere tiempo y paciencia. No hay fórmulas mágicas. Cuando las cosas van mal hay que luchar».
Costa Rica siempre ha sido un refugio para el perseguido y sufrido pueblo nicaragüense y este gesto democrático, ha permitido que los nicaragüenses, que hoy han procreado familias en su territorio, sean la fuerza económica laboral más importante en su desarrollo agroindustrial y turístico, gozando sin discriminación de los derechos laborales y cívicos que Costa Rica protege constitucionalmente.
Costa Rica es un ejemplo democrático de política migratoria, la mejor escuela primaria de la nación, «La Escuela Finca La Caja» y «El Colegio Técnico Profesional», están en el barrio «La Carpio» donde la mayoría de sus residentes son inmigrantes nicaragüenses, que hoy como ayer encuentra en ese país una mejor vida, porque como nos recuerda Figueres, cuanto más se invierta en educación y salud, más progresa un país.
La democracia costarricense nos demuestra con la construcción de esas escuelas, que la educación es prioritaria, tanto a inmigrantes como a sus ciudadanos sin discriminación alguna.




