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Coyuntura de macrofinanzas globales

En el plano internacional, los índices más relevantes cerraron la semana con ligeras caídas, en un contexto en el cual la posibilidad de nuevos confinamientos por los rebrotes de la pandemia y la carencia de noticias en cuanto a nuevos estímulos por parte de los Bancos Centrales, continúa moderando el avance que mostraron los índices de renta variable en los últimos dos meses. Así, el S&P cerró la semana con una caída del 0,6% y el EuroStoxx con una caída del mismo porcentaje.

Sectorialmente, la corrección sigue siendo liderada por el sector tecnológico y las empresas de sesgo growth, que fueron las que lideraron la recuperación y el impulso alcista de los mercados luego de la gran caida de marzo. Los índices latinoamericanos, por su parte, también operaron con leves caídas y siguen mostrando debilidad en su recuperación, operando un 16% por debajo de los valores de principio de año para el caso del índice Bovespa y un 17,3% por debajo en el caso del Mexbol.

Los índices chinos mostraron un desempeño positivo durante la semana, ante la publicación de datos de actividad económica muy positivos y las esperanzas de que continúen los paquetes de estímulo para sostener esta recuperación.

Así, el índice Shangai Composite terminó la semana con un crecimiento del 2,4%. Esta semana la atención se centró en la reunión llevada a cabo por FOMC (Comité Federal de Mercado Abierto), liderado por las autoridades de la Reserva Federal estadounidense. A pesar del sesgo más acomodaticio en el discurso de Powell y unas previsiones más optimistas a las de junio, la falta de concreción de nuevas medidas desencadenó un ligero movimiento de aversión al riesgo, que llevó a las caídas anteriormente comentadas en los índices bursátiles.

Sin embargo, el movimiento en la semana es de estabilidad tanto en USD como en tipos de interés y caídas mínimas en renta variable. En cuanto al comunicado en particular, el FOMC muestra un elevado compromiso con la nueva estrategia que las autoridades develaron en la reunión llevada a cabo hace algunas semanas en Jackson Hole.

La Fed buscará que la inflación se sitúe moderadamente por encima del 2% durante algún tiempo y mantendrá una política laxa hasta lograr su objetivo, alcanzando el pleno empleo. En sus nuevas proyecciones, no espera elevar las tasas de interés hasta pasado 2023, cuando espera que la inflación se sitúe en el 2%  y revisa al alza su previsión de crecimiento para este año desde el -6,5% al -3,7%. La ausencia de medidas adicionales de la Fed se apoya en la orientación expansiva de las condiciones financieras actuales y en la mayor capacidad de la política fiscal, en este contexto, para apoyar a las empresas y trabajadores más afectados por la pandemia.

Aunque en Estados Unidos se avanza la configuración hacia un nuevo paquete de medidas por valor de 1,5 billones de dólares, las reticencias de los demócratas, con un ojo puesto en las elecciones del 3 de noviembre, están retrasando su aprobación. Por otro lado, la proximidad de las elecciones también condiciona la estrategia de la Fed, cuya próxima reunión tendrá lugar tras las elecciones presidenciales, que de por sí es un período que trae consigo un aumento en la volatilidad.

El USD vuelve a vivir una semana de debilidad y el DXY cede un 0,5%, ante un movimiento en el que las divisas emergentes sí consiguen apreciarse (+0,9% frente al USD). La Libra Esterlina británica consigue estabilizarse frente al EUR, luego de semanas de mucha debilidad, ante unas perspectivas algo menos negativas en torno a la posibilidad de que se pueda alcanzar un acuerdo para diciembre en cuanto al Brexit.

La expectativa de que las tasas de interés en EEUU podrían permanecer bajas durante un periodo prolongado de tiempo puede explicar el impulso percibido en las divisas emergentes, aunque no todas se movieron con la misma suerte, si observamos que el Real Brasileño se depreció un 1,4% frente a la divisa estadounidense. Fue, a su vez, una semana positiva para los commodities y sobre todo para el petróleo, que luego de dos semanas de fuertes caídas subió un 9,4% hasta alcanzar casi los 41 dólares en su segmento WTI. Esta suba se explica principalmente por la sorpresa en el dato de inventarios publicado por el gobierno de EEUU, que llegó a su nivel mínimo de los últimos 5 meses.

También fue una muy buena semana para los commodities de origen agrícola, con la soja creciendo un 4,8% y el trigo un 6,1%. El índice BBG, terminó así la semana con un crecimiento del 2%.

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