Del viñedo de su abuelo a los mercados del mundo: la historia del sanjuanino que apuesta por los vinos locales desde Francia
Nicolás Buonamico comenzó en la Bodega Graffigna, se especializó en comercio vitivinícola y obtuvo el Diploma WSET Level 4. Ahora busca representar a pequeñas bodegas en salones internacionales y apunta a San Juan.

Desde chico, el vino formó parte de la vida de Nicolás Buonamico. Su abuelo tenía viñedos y ese vínculo temprano con la actividad terminó convirtiéndose, años después, en una carrera profesional que lo llevó desde San Juan hasta Francia. Hoy, radicado en el país que es una de las grandes referencias mundiales de la vitivinicultura, acaba de obtener una certificación de alto reconocimiento internacional y comenzó a delinear un proyecto para ayudar a bodegas a posicionarse en mercados externos, donde espera tener una importante presencia de marcas locales.
Nicolás es sanjuanino y estudió Ingeniería en la UNSJ. Cuando terminó la carrera ingresó a Bodega Graffigna, donde comenzó a acercarse de lleno al mundo del vino. “Fue lo que siempre tuve ganas de hacer”, contó en diálogo con DIARIO DE CUYO. Su paso por la bodega despertó todavía más su interés por una industria que, según descubrió, tiene una enorme complejidad detrás de cada botella.
Con el objetivo de ampliar sus conocimientos, comenzó a estudiar francés. El idioma terminó siendo una herramienta fundamental, no solo para comunicarse, sino también para acceder a bibliografía y contenidos vinculados al mundo vitivinícola.
De San Juan a Francia, un destino impensado que se volvió en un segundo hogar
Nicolás asegura que nunca tomó la decisión de radicarse definitivamente en Francia, sino que fue algo que sucedió. El objetivo detrás del primer viaje era realizar un máster relacionado con el comercio del vino.
Durante esa experiencia comenzó a desarrollar contactos y conocer a profesionales vinculados a la actividad vinícola. Culminada la formación regresó al país y durante la pandemia de Covid-19 decidió activar nuevamente los vínculos que había desarrollado del otro lado del charco. En Francia, un grupo de bodegas necesitaba incorporar a una persona para trabajar en el área de exportaciones y así llegó su primera oportunidad laboral en el país.
Comenzó trabajando con operaciones destinadas a Estados Unidos, Canadá y Latinoamérica y posteriormente pasó a ocuparse de los mercados de la Unión Europea. Esa experiencia terminó de convencerlo de que quería profundizar su formación específica en la industria.
“Decidí que quería meterme mucho más en el mundo del vino, e hice la formación”, destaca el joven sanjuanino. Se refiere a una capacitación de WSET, una organización educativa internacional líder en la formación y certificación de vinos, espirituosos y sake, recibiendo el WSET Level 4 Diploma in Wines (DipWSET), una de las formaciones profesionales de mayor nivel y reconocimiento internacional dentro de la industria del vino.

Según contó, hasta donde pudo comprobar, probablemente no hay actualmente en San Juan otro profesional del sector con una certificación de este nivel.
Un proyecto posicionar el vino sanjuanino en el mundo
La idea nació al observar una dificultad que enfrentan muchas empresas pequeñas en los grandes salones internacionales de Alemania, Francia y Reino Unido. En esos espacios participan grandes compañías y también bodegas medianas y pequeñas, pero para estas últimas viajar por ejemplo desde San Juan hasta Europa implica costos importantes de traslado, logística y participación.

Bodega Les Grands Chais de France, donde Nicolás trabajaba con importación de vinos de Argentina y de otros paises
Por eso, Nicolás comenzó a trabajar en una propuesta de representación y acompañamiento para bodegas que no cuentan con un equipo propio de exportación o con presupuesto suficiente para participar en estos encuentros internacionales. La idea no consiste simplemente en llevar botellas a una feria. El trabajo implica definir una estrategia: identificar clientes, analizar precios, elegir los productos adecuados y determinar qué mercados pueden resultar más convenientes.
En ese análisis también aparece una oportunidad para diversificar la imagen de los vinos sanjuaninos en el exterior. Nicolás considera que muchas veces la promoción se concentra demasiado en variedades como Malbec y Syrah, cuando San Juan tiene otras alternativas con gran potencial que están ganando terreno y prestigio. Entre ellas mencionó los vinos blancos, el Torrontés y las Criollas, variedades que pueden responder a una tendencia internacional hacia vinos más ligeros y frescos.
Para el joven una de las claves es evitar las estrategias generales. Cada bodega tiene características diferentes y, especialmente en San Juan existen productores con volúmenes muy pequeños. “En el caso del vino, el enfoque debe ser individualmente, según la propuesta de cada productor, ya que no todos producen el mismo tipo de vino”, señaló.
Francia puede funcionar como una puerta de entrada, particularmente para pequeños volúmenes, pero el objetivo de Nicolás apunta a extender la mirada hacia otros mercados europeos.
El proyecto de representación y acompañamiento a bodegas está dando sus primeros pasos. Nicolás mantiene vínculos con profesionales que conoció durante su trayectoria en San Juan y aprovecha sus viajes a la provincia para participar de actividades y tomar contacto con actores del sector.

Por ahora, su trabajo de representación está más desarrollado con bodegas francesas, debido principalmente a una cuestión de tiempo, pero la intención es comenzar a trasladar esa experiencia hacia San Juan y otras regiones argentinas.
La meta es acompañar a las bodegas en un proceso que incluye desde la participación en salones internacionales hasta cuestiones de exportación, aduana, documentación y transporte. “Para mí, la viabilidad del proyecto va en adaptarse lo más rápido posible a los cambios del mercado”, sostuvo.
Así, el camino que comenzó entre las viñas de su abuelo y continuó en una bodega sanjuanina ahora tiene una nueva etapa en Francia. Nicolás Buonamico busca aprovechar los conocimientos, contactos y herramientas que construyó durante años para que los vinos de su provincia puedan cruzar fronteras, pero sin perder algo que considera fundamental: la identidad del lugar donde nacieron.
Quienes quieran contactarlo pueden hacerlo a través de LinkedIn, donde Nicolás mantiene el primer contacto con bodegas y profesionales interesados en su propuesta.



