Fue la política, stupid

El 21 de julio pasado murió el Doctor Juan Vital Sourrouille, Ministro de Economía del presidente Raúl Alfonsín a partir de febrero de 1985. Se recibió de Contador Público en la Universidad de Buenos Aires porque todavía no estaba formalizada la carrera de grado de Economía. Se unió a la catedra del prestigioso profesor de economía Héctor Olivera y completó su formación en la Universidad de Harvard.
En junio de 1985, lanzó el denominado “Plan Austral”. La medida política central fue el cambio del signo monetario, quitando tres ceros al Peso Argentino para crear el Austral. Para evitar la fuerte transferencia de riquezas de deudores a prestatarios que ocurre cuando la inflación baja abruptamente (y otras distorsiones debidas a la existencia de contratos fuertemente indexados) se estableció el llamado «desagio» por el cual, formalmente, el peso argentino se depreciaba frente al austral a la tasa de inflación anterior a la entrada en vigor del plan.
Esta medida no fue replicada en otros programas de estabilización monetaria por lo que la transferencias de ingresos y riquezas fueron muy importantes. También se implementó sistema de control de precios y salarios. Se basaba, paralelamente, en diversas medidas para el control del déficit fiscal. El plan se pudo sostener por algo más de dos años.
En julio de 1985, el economista Michael Bruno implementaba en Israel un programa económico mellizo al argentino. Los fundamentos económicos eran exactamente los mismos, cada uno con sus particularidades sociales. El programa israelí, con sus reformas y actualizaciones, continúa hasta hoy[1]. El plan de estabilización económica israelí contó con el respaldo de la patronal y los sindicatos. Principalmente, fue el Histradrut (la “CGT” de Israel) la que asumió un rol fundamental. Hubo elecciones para elegir al líder del sindicato y el ganador lo hizo con una plataforma que decía que la desmembraría de todos sus bienes y poder económico.
Esta poderosa institución controlaba una gran parte de la economía de forma directa. Disolvió todo ese poder convirtiéndolo en un órgano puramente gremial. El gobierno argentino tuvo una férrea oposición sindical, con más de un paro general cada cinco meses en promedio. Entre las reformas más exitosas fue el sistema de salud, que es fundamental para el manejo de la actual pandemia. El sindicato único israelí tenía control de lo que serían nuestras obras sociales. Todo ello se reemplazó por un sistema nacional de salud.
El gobierno radical también tenía por objetivo una reforma sanitaria profunda, impulsado por el Dr. Aldo Neri. El médico sanitarista también tenía en mente un sistema nacional de salud para nuestro país.
El Dr. Neri fue uno de los grandes sanitaristas y políticos de nuestro país. Comenzó su carrera como médico rural en el árido sur de la provincia de Rio Negro. Se unió a Ricardo Alfonsín cuando creó el movimiento Renovación y Cambio. Como sanitarista, fue uno de los pilares fundamentales del actual Instituto de Salud Pública y Medicina Preventiva de la Universidad de Buenos Aires. En 1982, publicó el libro “Salud y Política Social”[2] donde describe su proyecto de un sistema nacional de salud para la Argentina, basado en las experiencias europeas.
En esos años, el gobierno israelí estuvo a cargo de una coalición insólita entre dos partidos políticos opositores, laborista y el Likud. Pero funcionó perfecto al momento de sancionar las leyes necesarias para las reformas económicas. El presidente Alfonsín tuvo trabas en el Congreso de la Nación para todas y cada una de las iniciativas de cambio. ¿Por qué fracaso el plan austral? Porque no supimos encontrar una salida política. No fue sólo la economía, stupid.
[1] Desde 1985, la moneda israelí es el nuevo shekel, el austral israelí.
[2] “Salud y Politica Social” fue publicado por la editorial Hachette. Está disponible sólo en las bibliotecas universitarias y en la biblioteca que heredé de mi padre. Para quienes gustan de la medicina sanitaria, es un libro básico.




