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Pese a la guerra, el valor del petróleo aumentó muy poco: los cinco motivos

El precio internacional del petróleo volvió a subir cerca de un 2% impulsado por la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán.

Sin embargo, pese a la tensión geopolítica y a los riesgos sobre el suministro mundial de crudo, los analistas coinciden en que la reacción del mercado ha sido más moderada de lo esperado. 

El principal foco de preocupación sigue siendo el estrecho de Ormuz, un paso estratégico por el que circula alrededor del 20% del petróleo y del gas natural comercializado en el mundo. Cualquier interrupción en esa ruta podría afectar el abastecimiento global y generar un fuerte impacto sobre los precios de la energía.

Aun así, el mercado no mostró una disparada similar a la registrada en otras crisis internacionales. El barril de Brent alcanzó valores cercanos a los 95 dólares, mientras que el WTI también avanzó con fuerza, aunque ambos permanecen por debajo de los máximos que algunos analistas proyectaban para un escenario de conflicto prolongado. 

Especialistas del sector sostienen que los inversores descuentan que, por ahora, no habrá una interrupción total del flujo de petróleo desde Medio Oriente. Además, consideran que existe capacidad de respuesta por parte de otros grandes productores para compensar eventuales faltantes, lo que ayuda a contener la escalada de las cotizaciones. 

No obstante, advierten que la volatilidad continuará siendo elevada mientras persista la incertidumbre geopolítica. Cada nuevo episodio militar o amenaza sobre las rutas marítimas de exportación puede provocar movimientos bruscos en el mercado energético y reavivar las presiones inflacionarias a nivel global.

En este contexto, los operadores seguirán de cerca la evolución del conflicto en Medio Oriente y cualquier novedad relacionada con el estrecho de Ormuz, considerado uno de los puntos más sensibles para el comercio mundial de hidrocarburos. La evolución de la oferta y la demanda en las próximas semanas será determinante para definir si el petróleo mantiene su tendencia alcista o encuentra un nuevo equilibrio. 

Las cinco clave

El principal temor era un cierre total del estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 20% del petróleo que se comercializa en el mundo. Sin embargo, pese a los ataques y las amenazas, el tránsito marítimo continúa, aunque bajo mayores medidas de seguridad. Mientras esa vía permanezca abierta, el mercado considera que el suministro global no está seriamente comprometido.

Los inversores creen que otros grandes productores, como Arabia Saudita y otros países de la OPEP+, cuentan con capacidad para aumentar la producción si fuera necesario. Esa expectativa ayuda a amortiguar el impacto de la incertidumbre geopolítica sobre los precios.

El mercado apuesta a que, aunque el conflicto continúe, ninguna de las partes buscará un bloqueo permanente del comercio petrolero, ya que eso también perjudicaría a los propios productores de la región. Por eso, el riesgo de una crisis energética de gran magnitud todavía no se refleja plenamente en las cotizaciones.

Desde que comenzaron las tensiones en Medio Oriente, el precio del petróleo venía acumulando subas. Es decir, parte del riesgo geopolítico ya estaba descontado por los mercados antes de los últimos episodios militares, lo que redujo el margen para nuevas alzas abruptas.

Los especialistas sostienen que el mercado sigue atento a cada novedad del conflicto, pero evita reaccionar de forma exagerada mientras no haya daños importantes en la infraestructura petrolera o una interrupción efectiva de las exportaciones. Aun así, advierten que cualquier escalada podría provocar nuevas subas y una mayor volatilidad en los próximos días.

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