Santiago Gómez: la historia del joven sanjuanino que lidera dos marcas con sello propio

En una nueva edición de Los que Hacen, el programa de emprendedores de Tiempo Streaming, Santiago Gómez contó cómo, con apenas 26 años, logró poner en marcha dos proyectos que hoy siguen creciendo: la marca de indumentaria deportiva Montreux y el emprendimiento gastronómico Focacciana. Durante la charla, repasó sus comienzos, los desafíos que tuvo que enfrentar y dejó un mensaje para quienes tienen ganas de emprender, pero todavía no se animan a dar el primer paso. «Creo que el emprendedor tiene que tener como esos huevos de lanzarse un poco y de probar suerte; estamos en una edad en la que podemos probar y equivocarnos», resumió.
La historia de Montreux empezó mientras estudiaba el profesorado de Educación Física, jugaba al hockey sobre patines y trabajaba en la firma textil Alpini. De a poco, comenzó a tomar sus propios pedidos de ropa deportiva. Los primeros fueron para el club Estudiantil y después llegó Lomas Rivadavia. Lo que arrancó como una iniciativa bastante chica fue creciendo hasta superar los 250 equipos confeccionados y llegar incluso a otros países, con envíos a Suiza, España y Chile.
Claro que el camino no fue sencillo. Los pedidos se acumulaban y los tiempos de entrega se convertían en un verdadero desafío. «Tenía que entregar, por ejemplo, 20 o 30 conjuntos en diez días y sentía que no podía… Me costó, no era fácil, pero con el tiempo vas aprendiendo de todo», recordó. También habló de los errores que cometió en el proceso y de cómo los fue convirtiendo en experiencia:
Me he equivocado millones de veces, lo cual creo que es parte obvia del emprendedor: equivocarse y aprender de eso
Focacciana, en cambio, nació por una cuestión familiar y casi como una alternativa para aprovechar los meses en los que bajaban los pedidos de indumentaria. Junto a su mamá, su papá y su hermana empezaron a preparar focaccias en diciembre. La idea fue tomando forma y, después de una primera etapa de producción casera, Santiago decidió relanzarla junto a su amigo Tomás. Así llegaron a abrir su propio local, ubicado frente al Club Colón Junior, en San Juan.
A la hora de aconsejar a quienes tienen ganas de arrancar con un negocio, fue bastante directo: no hace falta tener todo resuelto desde el primer día. «No hace falta empezar en un local con cocina o heladeras; tranquilamente lo podés empezar en tu casa y, con trabajo y constancia, lo podés lograr», sostuvo. Y puso como ejemplo su propia experiencia con Montreux, una marca que, según contó, comenzó a levantar «con cero pesos» desde el garage de su casa.
Otro de los temas que apareció durante la entrevista fue la importancia de compartir el camino con otros emprendedores. Para Santiago, tener cerca a personas que están atravesando situaciones similares hace una diferencia enorme, sobre todo cuando aparecen los problemas y las dudas. Entre risas, contó que hasta las juntadas con amigos terminan convirtiéndose en reuniones de consulta sobre negocios: «No hay una cena o un asado en que no salga un tema de algún tip o una ayuda sobre lo que nos pasa; es como un grupo de autoayuda».
Antes de cerrar, dejó un mensaje especialmente dirigido a los más jóvenes: animarse, probar y entender que equivocarse también forma parte del recorrido.
Estamos en la edad de poder hacer cosas, de equivocarnos y de aprender



