Trabajo remoto: ¿enemigo de la concentración?

Trabajo remoto

Trabajo remoto: ¿enemigo de la concentración?

Si bien dependerá de cada persona, no hay dudas que el hogar tiene más distracciones que una oficina. “Uno de los enemigos más importantes del ser humano es la distracción”, dice el Dr. Marcelo Suárez, médico clínico, especialista en Medicina Interna: “al haber tenido que transformar nuestro hogar en oficina, la distracción aumenta y mucho, frente a ello, la organización es esencial”.

Para Bárbara Toth, vale la pena diferenciar trabajo remoto de trabajo en casa en pandemia. “Cuando trabajamos de home office, ese factor es mucho más controlable. Incluso, muchas personas dicen que consiguen trabajar de forma más eficiente, porque tienen menos interrupción. Pero, por otro lado, el trabajo remoto en pandemia aumenta la posibilidad de desconcentrarnos. Los hijos con sus zooms, el almuerzo, las tareas del hogar, el perro, etc. hacen que los límites se mezclen dándose interrupciones naturales y constantes”.

Al respecto, Natalia Mariel Terlizzi, sostiene: “El e-Work puede ser motivo de distracciones y esto hace que muchas organizaciones y sus líderes, al no contar con sus colaboradores físicamente, sienten que están ‘perdiendo el control’ y no llegan a comprender que el teletrabajo parte de un contrato laboral basado en la buena fe, confianza y transparencia de ambas partes”.

Yendo específicamente a los factores que podrían ser generadores de distracción: “el espacio de trabajo es uno de ellos, es decir si se tiene un ambiente separado de donde se encuentre el resto de la familia, para el caso de que convivamos con otras personas, ayudará mucho en la concentración. Es importante que cualquier cosa que tengamos que hacer del hogar, podamos realizarla por fuera de la jornada laboral o días de trabajo para evitar tener que interrumpir lo que estamos haciendo”.

Sumado a ello, Elsa Wolfberg, psicoanalista de Apa plantea la importancia de no perderse de vista a sí mismo. “Seguir habitando la propia subjetividad con sus matices y gustos, no rehuir sentimientos de incertidumbre, temor y fatiga porque el costo es robotizarse. Cada tanto tomar un recreo, preguntarse ‘¿cómo estoy?’, dar una vuelta, asomarse a la ventana. Ese es el camino para concentrarse”

Frente a tantos distractores dice Miguenz, el cerebro necesita compensación. ¿Cómo se logra esa compensación? “Meditación y mindfulness son algunas de las opciones que hoy se están usando y existen algunas técnicas. Por un lado, separar la institución hogar de la de trabajo. Hay que separarlas en ámbitos espaciales y ámbitos temporales. Otra opción es observar fijamente un objeto por un tiempo o concentrarnos en nuestra respiración”.

Elsa Wolfberg agrega que la concentración se recupera fijándose un foco de interés específico y sostenido: “Por, ejemplo ordenar los papeles, escribir a los amigos, leer los libros de un autor que interesa y compartir comentarios con una persona cercana. Hacer caminatas con alguien cercano en forma regular, investigar un tema por Internet”. Esto mismo dice Teresita de Velazco Directora de Hire. Según ella, “hay que tener un plan, enfocarse en una hoja de ruta diaria, fijando objetivos alcanzables y no dejarnos llevar por expectativas que estén alejados de nuestra realidad. Un cronograma con horarios nos puede ayudar a enfocarnos”, asegura. Una vez que te das cuenta de que perdiste el enfoque en la tarea, la única manera de empezar un proceso de recuperación de tu atención es parar: “Sí, parando por un breve lapso de 10 a 15 minutos puedes reiniciar un poco tu cabeza para lograr enfocar de nuevo. Otra técnica es no enfocarte en enfocarte; no repetirte ‘tengo que concentrarme’ de manera reiterada y dándote una orden, porque ese proceso cognitivo funciona de manera fluida y si lo forzamos, no surge. La mejor manera es interesarte por la tarea que estás a punto de realizar; organizarte, colocar esa música que te gusta o prepararte esa infusión y comenzar de nuevo sin la expectativa elevada en cuanto a tu nivel de concentración”.