Pandemia y economía no son polos opuestos

Cuando a fines del 2019 estalló la propagación del coronavirus originado en China en circunstancias no del todo claras y luego la OMS estableció la pandemia, todos los analistas políticos y económicos pronosticaron una caída del crecimiento global sin precedentes por la paralización productiva y los costos sociales originados por la inesperada enfermedad.
Sin embargo el gigante asiático acaba de mostrar al mundo que se puede controlar el avance del virus y recuperar la curva de expansión económica como no lo han hecho otras naciones desarrolladas. Las cifras que maneja el FMI estiman que China crecerá por encima del 8% en este 2021, tras salir exitosa de una estrategia de contención del Covid-19, apoyada por una eficiente política monetaria y fiscal mientras se fortalece el consumo doméstico por la reanudación de las actividades cotidianas y las exportaciones, gracias a no haber detenido el poderoso aparato fabril a fin de sostener las exportaciones.
Es más, el mes pasado las ventas externas crecieron un 13,2% hasta alcanzar un monto histórico de 203.000 millones de dólares y en este mes, en plena paralización del planeta, los chinos sumaron casi la quinta parte de las exportaciones globales. El crecimiento del gigante asiático echa por tierra los argumentos políticos que culpan a la crisis sanitaria por el estancamiento hasta llegar a un estado de quebranto por los incontenibles déficits fiscales originados en la atención de la salud.
Puede argumentarse que la cultura del trabajo y la férrea disciplina social impuesta por el Partido Comunista Chino nos aleja de los números rojos del crecimiento occidental, pero está absolutamente probado que con esfuerzo laboral y precisiones políticas claras pueden sortear las peores catástrofes en contraposición al gobierno argentino que se empecina en cerrar nuestras exportaciones y parar la economía con más restricciones, siendo que salud y economía pueden ir de la mano…..y no en contramano.



