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Capitales hacia mercados emergentes revierten pérdidas en julio

Los capitales internacionales redoblaron las apuestas a la deuda emergente y disminuyeron las salidas de las acciones de mercados emergentes. Así y todo, el balance del mes pasado fue positivo tras dos meses de fuertes salidas. Sobre lo que viene, en cuanto a acceso a los mercados de deuda, hay algunos nubarrones y riesgos en el horizonte.

Los inversores internacionales retornaron a los mercados emergentes el mes pasado tras un bimestre de fuertes salidas de capitales. Según el relevamiento del Institute of International Finance (IIF) los flujos de cartera de mercados emergentes volvieron a terreno positivo en julio, alcanzando los 18.800 millones de dólares, aunque en realidad recuperando las salidas de junio que sumaron 18.000 millones de dólares (en mayo se habían ido más de u$s25.000 millones). Como viene ocurriendo en el último trimestre los flujos netos resultan positivos gracias a las apuestas sobre la renta fija emergente ya que la renta variable sigue registrando salidas netas, aunque de menor magnitud. Los datos del IIF dan cuenta que los flujos hacia los bonos emergentes ascendieron a 26.700 millones de dólares mientras que las acciones emergentes sufrieron salidas de 7.800 millones de dólares. Otro rasgo distintivo de lo ocurrido en julio fue que los mercados emergentes de Asia pasaron de ser el principal lastre al principal contribuyente, con 9.300 millones de dólares.

La lectura del IIF es que, si bien julio envía una señal más firme, aún es condicional. Destaca que la demanda de bonos se mantiene amplia, las emisiones siguen alcanzando cifras récord y el lastre para las acciones se ha reducido a una fracción de la magnitud de junio. De cara al futuro, el IIF considera que una Reserva Federal (Fed) con una postura más restrictiva, una intervención coordinada en el yen junto y un repunte reiterado de las tensiones geopolíticas no hacen más que ensombrecer el panorama que ha sustentado la reapertura del mercado de deuda. En tal sentido, el IIF advierte que los emisores adelantaron colocaciones ante un posible cambio en la política monetaria estadounidense, por lo que como agosto suele ser un mes de menor nivel de emisiones, el próximo desafío para el acceso a los mercados de deuda será en setiembre. Al respecto, un dato no menor, sobre todo para los deseos del equipo del “Toto” Caputo de retornar a los mercados de capitales: los fondos de deuda emergente gestionados activamente volvieron a registrar entradas netas por primera vez desde 2021, y los activos del sector se mantienen por debajo de su máximo de 2021, lo que sugiere que existe margen para que las asignaciones se recuperen en lugar de una posición saturada.

Con relación al futuro mediato, el IIF profundiza el análisis sobre las tres fuerzas que podrían poner a prueba el equilibrio del mercado entre bonos y acciones.

  • En primer lugar, los mercados ahora valoran que hay más de un 60% de probabilidades de una suba de tasas tan pronto como en septiembre, bajo una Fed de Warsh más restrictiva, lo que elevaría la tasa de interés de referencia para la duración y el tipo de cambio de los mercados emergentes justo cuando se reanude la emisión tras la pausa del verano boreal.
  • En segundo lugar, la reciente intervención en el yen, coordinada con el Tesoro estadounidense, introduce una nueva fuente de incertidumbre para las operaciones de “carry trade” financiadas en yenes. Una apreciación sostenida del yen elevaría los costos de financiación y podría forzar un reajuste más amplio de las posiciones de “carry trade”, aunque aún no se sabe con certeza la durabilidad del efecto de la intervención.
  • En tercer lugar, las tensiones geopolíticas han mostrado una tendencia recurrente a intensificarse, desde el estrecho de Ormuz hasta el mar Rojo, manteniendo el riesgo de los precios de la energía y sus efectos desiguales sobre los importadores y exportadores de mercados emergentes.

Ninguna de estas fuerzas ha alterado aún el panorama de los flujos, pero las tres operan a través del mismo canal: una menor liquidez en dólares y un “carry trade” menos permisivo. Por eso el IIF considera que julio envía una señal más firme, pero condicionada. “El panorama de los flujos de inversión en otoño boreal dependerá de si esta estabilización se convierte en una auténtica recuperación de los flujos de capital o si se ve truncada por una Fed con una política monetaria restrictiva, un yen más fuerte y nuevas crisis geopolíticas”, señala el informe del economista Jonathan Fortun del IIF.

¿Qué otros datos destaca el informe de julio?

  • El retorno de los flujos positivos de cartera de inversores no residentes hacia los mercados emergentes no supuso una normalización completa. La composición siguió estando fuertemente dominada por los bonos, y la mejora general se debió más a una disminución de la liquidación de acciones que a una recuperación de la demanda de renta variable.
  • Aun así, julio marca una clara ruptura en la secuencia de salidas agregadas que caracterizó el final de la primavera boreal, y sugiere que la tensión concentrada en los mercados de renta variable asiáticos está perdiendo intensidad en lugar de extenderse a la renta fija.
  • Los flujos hacia bonos emergentes se situaron en 26.700 millones de dólares, una cifra similar a los 28.100 millones de junio y por debajo de los 36.000 millones de julio del año pasado. La distribución regional fue nuevamente amplia: Asia atrajo 14.100 millones de dólares, Latinoamérica 5.900 millones, Europa 4.600 millones y la región MENA 2.000 millones. • Al excluir a China, los flujos a bonos emergentes sumaron 30.100 millones de dólares, casi el mismo nivel que en junio, lo que indica que la demanda institucional de renta fija en mercados emergentes se mantuvo intacta durante julio.
  • La emisión soberana de mercados emergentes alcanzó los 19.000 millones de dólares, aproximadamente el doble de su promedio estacional de la última década, lo que elevó la oferta bruta acumulada en lo que va del año a 187.000 millones de dólares, el total más alto registrado hasta la fecha, con una emisión neta de alrededor de 119.000 millones de dólares.
  • La oferta fue casi en su totalidad de grado de inversión, con solo 1.600 millones de dólares procedentes de emisores de alto rendimiento, e incluyó grandes transacciones de Kuwait, Chile, Hungría y Corea, además de la primera colocación de “sukuk” (bono islámico) de Malasia desde 2021. La emisión en euros continuó ampliando la base de financiación, y los países fronterizos mantuvieron el acceso a diferenciales reducidos.
  • Las salidas de acciones emergentes se redujeron a solo 7.800 millones de dólares frente a los más de 46.000 millones de dólares de junio, cuando un año atrás hubo entradas por 10.500 millones de dólares.
  • Las salidas de acciones emergentes, excluyendo China, cayeron a 4.100 millones de dólares, desde los 32.200 millones de dólares, debido a que la liquidación de activos tecnológicos en Corea y Taiwán perdió impulso durante el mes y los fondos de capital especializados retomaron modestas entradas desde mediados de julio.
  • Las salidas de acciones chinas se redujeron a 3.700 millones de dólares frente a los 14.000 millones de dólares de junio, mientras que los flujos de deuda de China se mantuvieron negativos en 3.400 millones de dólares, prolongando una fuga constante que ha persistido durante todo el año. El lastre de China para el agregado de los mercados emergentes se ha reducido a la mitad, pero esta mejora refleja menores salidas de acciones, más que una recuperación de la demanda.
  • A nivel regional, Asia emergente registró entradas totales de 9.300 millones de dólares (un aumento de 36.300 millones respecto a las salidas de-27.000 millones de junio), mientras que las salidas de acciones cayeron a solo 4.800 millones de dólares desde los 40.500 millones de dólares, y la demanda de deuda se fortaleció hasta los 14.100 millones de dólares.
  • Mientras que Latinoamérica atrajo 5.500 millones de dólares, frente a los 2.500 millones de dólares de junio, con entradas en bonos por 5.900 millones de dólares y flujos de acciones prácticamente estables, en consonancia con la fuerte demanda de activos con altas tasas de interés reales a finales de mes.
  • Ninguna región registró salidas agregadas en julio, lo que refuerza la idea de que la presión se ha concentrado en clases de activos específicas en lugar de afectar a los mercados emergentes en su conjunto. Las estrategias de “carry trade” en mercados emergentes han subido cerca de un 12% este año, su mejor inicio desde 2023, y este sigue siendo el centro de gravedad del panorama de flujos.
  • Los diferenciales de la deuda soberana de mercados emergentes se comprimieron a sus niveles más ajustados en casi dos décadas durante julio, los rendimientos de las monedas locales, cercanos al 6,2%, continuaron ofreciendo amplios diferenciales sobre las monedas de financiación, y la volatilidad cambiaria se mantuvo inusualmente baja en los principales pares de divisas de mercados emergentes, lo que redujo los costos de cobertura y favoreció el “carry trade” ajustado al riesgo.
  • Los precios del crudo subieron más del 20% durante julio debido al renovado riesgo de suministro en Medio Oriente antes de retroceder a principios de agosto, mientras que los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense aumentaron. En este contexto, los inversores continuaron financiando la exposición a la deuda de mercados emergentes, incluso mientras se abstenían de asumir riesgos en renta variable.

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